La semana del festival fue una de esas en las que no sé como lo hago para cuadrarlo todo, de forma que no pueda dormir más de 3 horas por día…

Pero encima, esa semana tenía varios extras: viajes en avión, tren, metro, taxi y largas caminatas con el equipo a cuestas. Barcelona, no es como mi casa en el campo, es un horno, y pasar de no tener vecinos a tener uno que dedica su sábado a demoler con un compresor su casa, es muy diferente, no pude pegar ojo.

El primer día del festival fue duro, intentaba que mi mente me engañara, que me dijera que estaba todo bien, que me duele el brazo, no importa, que amanecí con un ojo hinchado, no importa es el izquierdo, que tengo sueño… ya descansaré…

Pero llega un momento en el que estás frente al escenario principal, detrás tuyo hay más de 15.000 personas y mandas a tu cuerpo, a tu mente y a todos los dolores de viejo a tomar por culo, miras al escenario y te dedicas a disfrutar de tu trabajo, a dar lo mejor de ti con cada artista. Y eso fue lo que hice, dar lo mejor de mí.

Este es el resultado del segundo día, espero que lo disfruten tanto como yo.